HABILIDADES DEL SIGLO XXI

COLLAGE


En momentos en los que las distintas sociedades se plantean el futuro de los sistemas educativos, parece conveniente reflexionar sobre el propósito de la educación. Responder esta cuestión es una propuesta al debate que viene de siglos y son varios los pensadores que se manifestaron al respecto. Aristóteles, por ejemplo, expresaba que “educar la mente, sin educar al corazón, no es educación en absoluto”; mientras que ya en el siglo XX, el Decano de la Universidad de Yale Robert Hutchins señalaba que:
 “el objetivo de la educación es preparar a los jóvenes a educarse a ellos mismos”
Dentro de una variada riqueza conceptual, sobresale que la evolución de la sociedad -con sus cambios sociales y tecnológicos- ha puesto en crisis a las instituciones educativas. Ellas han demostrado poder resolver la inclusión masiva de personas, con modelos estandarizados; pero la complejidad del mundo actual requiere una educación más personalizada y con múltiples focos e interacciones.
Como un aporte a esa reflexión, pienso en la educación  a partir de tres perspectivas de desarrollo, que pueden traducirse en lineamientos puntuales: educar en competencias, educar en valores y educar en la complejidad.
Cada uno de estos ejes propone diseños conceptuales y metodológicos de alternativas variadas y de cuestionada efectividad. Pero sin pretender buscar soluciones definitivas, lo prioritario parece compartir la razonabilidad de estas dimensiones.

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